Cómo lavar almohadas para que duren

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Aunque usar fundas es importante para protegerlas, el sudor y el polvo se acumulan inevitablemente, por lo que saber cómo lavar las almohadas es imprescindible para su correcto mantenimiento. Cada material exige un cuidado y una frecuencia de lavado específicos; de lo contrario, pueden perder su calidad y propiedades originales. A continuación, detallamos el proceso para cada tipo, pero si la tuya ya es insalvable, te invitamos a descubrir opciones para todos los gustos.

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¿Cómo lavar una almohada en la lavadora?

Para que la limpieza sea un éxito, lo idóneo es preparar la almohada antes de mojarla y asegurarnos de que se seca a la perfección. Sigue esta rutina paso a paso:

1. Lo primero: desenfunda y aspira

Quita la funda protectora exterior y échala a lavar con el resto de tus sábanas. Antes de aplicar cualquier producto en el núcleo de la almohada, pásale el accesorio de cepillo de tu aspiradora. Esto elimina de un plumazo el polvo suelto y los ácaros superficiales.

2. Ataca las manchas rebeldes

Si ves cercos de sudor amarillentos o pequeñas gotitas de sangre, no metas la almohada directamente al agua. Es importante aplicar un tratamiento previo en seco o en pasta para aflojar esa suciedad incrustada.

3. A la lavadora (con los trucos de experto)

Si la etiqueta te da luz verde para usar la máquina y meter las almohadas en la lavadora  (como ocurre con casi todos los modelos de dormitorum, las sintéticas y las de plumas), aplica esta rutina para no deformarlas:

  • Lávalas de dos en dos: Nunca metas una sola almohada en el tambor. Pon siempre dos juntas, o acompáñala con toallas, para equilibrar el peso y evitar que la lavadora sufra durante el giro.
  • Agua fría o tibia: Escoge siempre un ciclo para ropa delicada. Evita el uso de agua caliente, ya que puede dañar los materiales. Lo idóneo es que la temperatura del agua no pase de los 40 ºC. 
  • El suavizante está prohibido: Usa un jabón líquido suave y ni se te ocurra echar suavizante. Este producto apelmaza el relleno y estropea las fibras por completo.
  • Baja las revoluciones: El centrifugado tiene que ser muy suave para que el interior no se rompa. Configura tu máquina a un máximo de entre 400 y 800 rpm.
  • El truco de las pelotas: Mete un par de pelotas de tenis limpias dentro de unos calcetines y directas al tambor. Al rebotar, irán golpeando la almohada y evitarán que el relleno (sobre todo si es de plumas) se apelmace.
  • Aclara dos veces: Cuando termine el lavado, programa un enjuague extra. Así te aseguras de eliminar cualquier resto de jabón que haya podido quedar atrapado en el interior.

4. El secado: paciencia para evitar malos olores

Secar bien la almohada es igual de importante que lavarla. Si queda humedad dentro, el relleno criará moho y arruinará todo tu trabajo.

¿Cómo secar las almohadas para que no huelan a humedad?

Una vez lavadas, el secado es el paso más crítico de todos. Tienes dos formas de hacerlo como un profesional:

  • En la secadora (la opción rápida y esponjosa): Configura tu máquina siempre a temperatura baja o en ciclo de aire frío, ya que el calor extremo fríe las fibras. Aquí puedes usar de nuevo nuestro truco estrella: mete dos pelotas de tenis dentro de unos calcetines limpios (para evitar que destiñan o suelten pelusa). Al rebotar en el tambor, irán golpeando el relleno sintético o de plumas, evitando que se apelmace y devolviéndole su volumen original.
  • Al aire libre (el poder desinfectante del sol): Lo idóneo es colocar la almohada en posición totalmente horizontal sobre las cuerdas de un tendedero o una superficie plana. Evita colgarla con pinzas por los bordes; el peso del agua arrastrará el relleno hacia abajo y deformará la almohada para siempre. Si es de fibra o pluma, ponla a la luz solar directa: los rayos UV son un desinfectante natural increíble y terminarán de blanquear cualquier mancha residual. Acuérdate de darle la vuelta y sacudiéndola cada par de horas para que el aire circule bien por dentro.

¡Una advertencia importante! Si tu almohada es de viscoelástica o látex, el sol directo está totalmente prohibido porque cuartea, endurece y daña la espuma. Estas deben secarse siempre en horizontal, en un lugar muy bien ventilado y estrictamente a la sombra.

¿Y si no se puede lavar la almohada en la lavadora?

Si la etiqueta prohíbe el uso de la lavadora o prefieres no arriesgarte con el centrifugado, toca lavar a mano. Es un proceso muy sencillo, pero requiere paciencia para no deformar el interior. Aquí tienes el método exacto:

1. El remojo (de 15 a 30 minutos)

Llena la bañera o un barreño grande con agua fría o tibia. Echa un chorrito de jabón líquido suave (insistimos: nada de suavizante) y sumerge la almohada por completo.

2. Presiona, no frotes

El truco aquí es no ser brusco. Aprieta la almohada con suavidad con las dos manos, como si fuera una esponja gigante. Esto hace que el agua jabonosa penetre y afloje la suciedad. Si frotas con fuerza, acabarás apelmazando el relleno.

3. Aclarado a fondo

Vacía el agua sucia y repite el proceso solo con agua limpia todas las veces que haga falta. Tienes que eliminar hasta la última gota de jabón; si quedan restos, el interior se quedará rígido y pegajoso al secarse.

4. Escurrir sin retorcer (el paso crítico)

Para quitar el exceso de agua, presiona la almohada dejándola plana contra el fondo de la bañera. Jamás la retuerzas ni la estrujes, ya que romperás las fibras interiores y perderá su forma para siempre.

Una advertencia para viscoelástica y látex: Si tu almohada es de espuma con memoria (viscoelástica) o de látex, no la sumerjas en agua bajo ningún concepto. El “lavado a mano” para estos materiales consiste únicamente en quitar la funda y pasar un paño bien escurrido con jabón neutro justo sobre las manchas. Después, seca la humedad al instante presionando con papel absorbente o toallas secas.

¿Cómo eliminar manchas de las almohadas?

Si has llegado hasta aquí porque tu almohada tiene alguna mancha, que no cunda el pánico, hay solución. Echa un vistazo al tipo de mancha y utiliza los producto adecuados:

Lava tu almohada con agua oxigenada

El agua oxigenada tiene un efecto blanqueante y te puede ayudar a eliminar manchas puntuales, sobre todo si son de sangre. Frota un poquito de agua oxigenada en la mancha para eliminarla. Ten cuidado a la hora de usar este producto para que no penetre en el relleno de la almohada, hazlo con cuidado y frotando suavemente con un paño.

Lava tu almohada con bicarbonato

El bicarbonato también puede ser una solución para manchas puntuales, aunque suele funcionar mejor cuando las manchas son amarillas por el sudor. Prueba a esparcir un poco de bicarbonato y dejarlo durante varias horas, si la mancha sigue ahí puedes volver a probar creando una pasta de bicarbonato y agua y frotar suavemente en la superficie. 

Bicarbonato y vinagre

Para manchas más rebeldes puedes utilizar la mezcla de bicarbonato y vinagre. Crea una pasta con la mezcla de estos dos ingredientes y frótala sobre la mancha, déjala reposar un par de horas y después lo retira. Otra opción es usar esta mezcla en la lavadora o en la bañera si quieres lavar las almohadas ahí. 

Tipos de almohada y cómo lavarlas

que almohada

Almohadas viscoelásticas y de látex

  • El veredicto: Prohibida la lavadora y prohibido sumergirlas por completo en agua. La humedad destruye el “efecto memoria” de la espuma y deforma el látex de manera irreversible.
  • Cómo limpiarlas: A la hora de lavar una almohada viscoelástica o una almohada de látex, lo primero es quitar la funda extraíble (que sí va a la lavadora) y aplica nuestro “botiquín casero” sobre las manchas del núcleo. Limpia solo la superficie con un paño bien escurrido y jabón neutro.
  • El consejo de oro: Como su núcleo es tan delicado, usa siempre una funda doble con cremallera. Así el sudor nunca llegará al interior y te ahorrarás tener que lavarlas.

Almohadas de plumas y plumón

  • El veredicto: ¡Luz verde para la lavadora! (Tanto si son plumas sintéticas como naturales, salvo que la etiqueta te obligue a llevarlas a la tintorería).
  • Cómo limpiarlas: Aplica nuestra rutina de lavadora con agua fría. Aquí, el truco de las pelotas de tenis que te explicamos antes no es opcional, es obligatorio para que la pluma no se apelmace.
  • El consejo de oro: Presta especial atención al secado. La pluma natural retiene muchísima humedad oculta; asegúrate de sacudirla, masajearla y darle la vuelta un par de veces durante el secado para que recupere su volumen original.

Almohadas de fibra o relleno sintético 

  • El consejo de oro: Aunque aguantan bien los lavados, las fibras tienden a aplastarse con el peso de la cabeza. Dales unas buenas palmadas y ahué calas cada mañana al hacer la cama para que el aire circule por dentro y no pierdan su forma.
  • El veredicto: Son las más resistentes del mercado. Puedes lavarlas a máquina o a mano sin miedo a estropearlas.
  • Cómo limpiarlas: Dales un lavado a máquina cada 3 o 6 meses siguiendo los pasos de centrifugado suave que vimos más arriba.

¿Cada cuánto es necesario lavar las almohadas?

Lo recomendable es lavar tus almohadas cada 6 meses. Antes de lavarlas por primera vez, recuerda leer las instrucciones del fabricante para no cometer ningún error.

Por otro lado, si has lavado muchas veces tus almohadas y no sabes cuando reemplazarlas por unas nuevas, dobla la almohada por la mitad: si se queda doblada, tienes que reemplazarla. Por el contrario, si vuelve a su forma, todavía puedes seguir usándola. A pesar de esto, lo normal es cambiar las almohadas cada 2 años.

Espero que ya sepas cómo lavar almohadas, pero si crees que tu almohada debe pasar a mejor vida y comprar una nueva aquí te dejo una guía sobre cómo elegir una almohada, o si lo prefieres también puedes ponerte en contacto con nuestro equipo para un asesoramiento personalizado.

Edgar Ares

A lo largo de todos estos años en dormitorum he aprendido muchísimo sobre marketing, esfuerzo y trabajo en equipo. Sin embargo, si tengo que escoger una materia en la que me he convertido un verdadero experto, es en el arte de dormir bien. ¡Ha llegado la hora de compartir esta sabiduría!

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